An aerial view from boats on the shore
Parte uno: Tendencias globales

Las tecnologías nuevas y emergentes están mejorando la acción humanitaria

Kurigram, Bangladesh

A pesar de las inundaciones masivas de 2019 en Bangladesh, hubo escasa atención por parte de los medios de comunicación globales. Se recurrió a una misión de comunicaciones de OCHA ROAP al Kurigram en febrero de 2020 para captar la respuesta a las inundaciones seis meses después de la asignación de medidas anticipadas del CERF y para poner de relieve la forma en que los proyectos humanitarios financiados por el CERF incidieron en las personas afectadas. OCHA

La tasa de aceptación de los servicios digitales se ha disparado en el último decenio. A finales de 2019, el porcentaje de la población mundial que utilizaba Internet se había duplicado hasta alcanzar el 53,6%, es decir, 4.100 millones de personas, en comparación con 2009.

Ahora hay más suscripciones de teléfonos celulares. Esa tecnología ha abierto las puertas a nuevas prácticas en la acción humanitaria, como la realización de encuestas y evaluaciones de las necesidades en tiempo real por medio de teléfonos móviles o el uso de vales electrónicos para la asistencia. El potencial que las nuevas tecnologías ofrecen a la acción humanitaria se ha acentuado aún más durante la pandemia: Se está utilizando la inteligencia artificial para levantar mapas de los brotes y para la alerta temprana, la detección, el diagnóstico y el tratamiento. Las impresoras 3D están apoyando la producción de mascarillas, protectores faciales y ventiladores. Los aviones teledirigidos están entregando suministros médicos y analizando muestras. Dado que muchas actividades mundiales se han puesto en línea casi de la noche a la mañana, la COVID-19 ha puesto de relieve el estado de la preparación tecnológica, la desigualdad digital y la continuidad de las empresas.

Gráfico

Uso de Internet por género (2019)

Las prácticas innovadoras, como los enfoques previsores y el análisis predictivo, también están apoyando la acción temprana en emergencias como hambrunas, inundaciones, desplazamientos o brotes de enfermedades. En 2020, por primera vez, el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) de OCHA asignó y liberó fondos basados en marcos de análisis predictivo para la hambruna en Somalia y las inundaciones en Bangladesh.

Al mismo tiempo, el uso de tecnologías en contextos humanitarios plantea importantes riesgos y desafíos que deben mitigarse. Las violaciones de los datos y la privacidad pueden dar lugar a la vigilancia, discriminación y persecución de las poblaciones vulnerables. La falta de conectividad y de conocimientos digitales puede ampliar la "brecha digital" y dar lugar a prejuicios y a la discriminación digital, en particular en el uso de la inteligencia artificial. Los sesgos de género pueden intensificarse debido a la falta desproporcionada de acceso de las mujeres a la tecnología, como los dispositivos móviles e Internet.

Para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos de las tecnologías nuevas e incipientes en la acción humanitaria se requiere un enfoque basado en los derechos, de conformidad con el derecho internacional, el imperativo de "no causar daño" y los principios humanitarios. Este enfoque garantiza que se apliquen los principios básicos, como las normas de protección de datos, la privacidad y la responsabilidad. La inversión en la conectividad y la alfabetización digital ayudará a superar las brechas digitales y a facilitar los enfoques localizados, mientras que la colaboración con otros agentes impulsará las sinergias entre las esferas de especialización y ahorrará recursos. Es importante señalar que la tecnología será más eficiente si se aplica un enfoque basado en la demanda: la respuesta más eficaz podría ser "alta tecnología", "baja tecnología" o "sin tecnología", según el contexto y las circunstancias individuales.

Notas